Cómo no pude darme cuenta, que hay ascensores prohibidos,
que hay pecados compartidos, y que tú estabas tan cerca.
Te deslizas por mí y jugamos a ser dos gatos que no se quieren dormir.
Quiero que no dejes de estrujarme sin que yo te diga nada.
Finjo que no me gusta estar contigo…
...me moriré de ganas de decirte que te voy a echar de menos...





No hay comentarios:
Publicar un comentario